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Viernes, 31 de Octubre del 2025

Registros Akashicos

Registros Akashicos

Imagina que la vida —toda la vida— es una gran biblioteca de energía. En esa biblioteca está registrada cada experiencia, pensamiento, emoción y elección de cada alma, desde su primera encarnación hasta las que aún no ha vivido. A esa biblioteca sagrada se la llama Registros Akáshicos.

La palabra Akasha viene del sánscrito y significa “éter” o “quinta esencia”: el espacio sutil que contiene la vibración de todo lo que existe. Es como el tejido invisible del universo, una memoria cósmica que guarda la historia de cada ser, no como castigo o control, sino como sabiduría disponible para el crecimiento del alma.

Cuando una persona accede a sus Registros Akáshicos —ya sea a través de una lectura o una meditación profunda—, lo que está haciendo es sintonizar su campo energético con esa frecuencia universal. Allí puede recibir información sobre su propósito, bloqueos emocionales o patrones repetitivos que arrastra de otras vidas o de su linaje familiar.

Pero atención: no es adivinación, ni futurología. Es una herramienta de conciencia, no de predicción. Lo que se recibe son mensajes de amor y comprensión para guiar procesos personales y espirituales. Los llamados Guías, Maestros y Seres de Luz son las energías que custodian esa información y la traducen en palabras, imágenes o sensaciones según lo que el alma esté lista para integrar.

En resumen: los Registros Akáshicos son como una conexión directa con la sabiduría más pura de tu ser. No se trata de buscar respuestas afuera, sino de recordar lo que tu alma ya sabe.

                                                                 

En que consiste una lectura de Registros Akashicos .... te lo explicare brevemente.

La lectura no se “hace” como una consulta cualquiera: se abre un espacio sagrado. Esto significa que antes de comenzar, el lector o la lectora prepara su energía con respiración consciente, una breve meditación o una oración de apertura. Esa oración actúa como una llave vibracional que sintoniza con el campo akáshico del consultante.

Una vez abierto el Registro, se percibe un cambio sutil en la energía: el espacio se vuelve más liviano, más claro, y las palabras comienzan a fluir. Quien lee puede recibir información de distintas formas:

  • Imágenes mentales (como recuerdos o escenas simbólicas).

  • Palabras o frases que llegan de forma espontánea.

  • Sensaciones físicas o emocionales (por ejemplo, una presión en el pecho puede señalar un tema de bloqueo en el corazón).

Durante la sesión, la persona puede hacer preguntas. No se recomienda preguntar cosas cerradas o de predicción, como “¿me voy a casar?” o “¿voy a ganar dinero?”. En cambio, se formulan preguntas que abren caminos de conciencia, por ejemplo:

  • “¿Cuál es el aprendizaje detrás de esta situación?”

  • “¿Qué energía necesito sanar para liberar este patrón?”

  • “Cuál es mi propósito en este momento de mi vida?”

La respuesta no viene desde el ego ni desde la mente del lector, sino desde el campo akáshico, que responde con amor, sin juicio y siempre en función de la evolución del alma.

Cuando se cierra la lectura, se realiza otra oración de cierre. Esto “sella” el campo energético y permite que la información recibida se integre de manera armónica. Es común que, en los días siguientes, la persona sienta claridad, alivio o incluso sueños reveladores, porque el alma continúa procesando lo recibido.

En esencia, una lectura de Registros Akáshicos no te dice quién sos: te recuerda quién sos realmente.

                                                                          

A tener en cuenta en una lectura.

1. Purificación del cuerpo y el entorno
Un día antes o la misma mañana de la lectura, tomar mucha agua, evitá comidas pesadas, alcohol o discusiones innecesarias. El cuerpo debe estar liviano. Al llegar al lugar de la lectura el espacio te esperara con sahumo, incienso o sonidos suaves (campanas, cuencos, mantras). Esto ayuda a elevar la frecuencia vibratoria del lugar.

2. Estado de presencia y apertura del corazón
Los Registros Akáshicos no se abren desde la mente curiosa, sino desde el corazón dispuesto a recordar. Podes decir mentalmente mientras respiras
“Me abro a recibir solo la verdad y la sabiduría que mi alma necesita integrar en amor y para mi mayor bien.”

3. Protección energética
La energía akáshica es pura, pero siempre conviene sellar tu campo energético. Podés visualizar una luz dorada que te rodea, como un capullo protector. Esa luz mantiene tu frecuencia estable y evita interferencias.

4. Estado emocional neutro
Si estás muy alterada emocionalmente (triste, enojada, ansiosa), es mejor esperar. La lectura no se trata de buscar respuestas desesperadas, sino de escuchar con serenidad lo que el alma quiere mostrar. La calma abre el canal; la urgencia lo cierra.

5. Humildad y entrega
En una lectura akáshica no controlás lo que recibirás. A veces el alma revela cosas hermosas y otras veces muestra heridas que necesitan ser sanadas. Por eso se entra con respeto, no para “ver qué hay”, sino para honrar lo que tu ser superior te quiere recordar.

6. Integración posterior
Después de la lectura, tomá un tiempo para vos: descansá, escribí en un cuaderno lo que sentiste, y no tomes decisiones impulsivas. La energía sigue moviéndose varios días, liberando, acomodando y trayendo comprensión.

"Preparar tu energía es como limpiar un espejo antes de mirarte en él. Solo cuando el reflejo está claro, la verdad del alma se muestra completa."

                                                                 .     Karina Camilli / Terapeuta Holística